Vicisitudes de una tortilla

Mi ultima visita a España a sido por reyes. No es mala fecha para visitar ya que tus padres han tenido tiempo de echar de menos a “la niña”, perdida en esos lares de Dios en los que no hay comida ni ropa decente. Si te lo montas bien te pueden caer regalos interesantes… o sutiles indirectas. Y digo sutil por decir algo ya que en mi casa nos distinguimos por poseer el fino toque diplomatico de un misil de corto alcance.

Mi hermano le compro a mi madre un juego para su DS llamado “Cocina conmigo” el juego de marras en un juego que te enseña a “hacer recetas de cocina,” de hecho también te enseña “como pelar una cebolla,” “cortarla,” “que es un cuchillo” y si te despistas “donde esta la cocina de tu casa”. Mi madre miro el juego, lo comprobó, me miro con ojitos pensativos… y al dia siguiente me regalo una DS y el juego. Creo que intentaba decirme que los treinta es una edad interesante para hacer por primera vez una tortilla de patatas.

De la aventura de la tortilla de patatas, que al final si la he hecho sin quemar la cocina del todo, hablaremos en otro post. Tan solo mencionar lo curiosos que resulta que un chef japonés te vaya diciendo “pele las patatas en rajas de cinco milímetros, muy bien, ahora en cuadritos.”

Al Chef japonés le llamo “El señor” y al rubio que se ríe de mi desde el sofá… pues… “el rubio”, aunque no me quejo que el rubio cocina bastante bien a pesar de que no consigo que haga caso al señor-chef-japonés-de-la-DS.

Para el siguiente post el “Día Internacional de Taladro” o “Como conseguir que tus vecinos traten de tirarte un tiesto en la cabeza en dos lecciones rápidas.”

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